El último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos indicó que el Índice de Precios al Consumidor de diciembre tuvo una suba del 2,8%, un dato que desde el Gobierno nacional fue presentado como una señal positiva. Sin embargo, distintos analistas advierten que la cifra no refleja de manera completa la situación económica que atraviesan amplios sectores de la sociedad. En ese sentido, el economista Rodolfo Treber cuestionó la metodología utilizada y sostuvo que los números oficiales subestiman el impacto real de la inflación en la vida cotidiana.
En diálogo con Radio Gráfica, Treber explicó que la canasta de referencia utilizada por el organismo estadístico incluye bienes y servicios que han perdido peso en el consumo actual, lo que termina reduciendo artificialmente el índice. A su vez, remarcó que el relevamiento no contempla de manera adecuada a quienes quedaron fuera del empleo formal y pasaron a desempeñarse en la economía informal, un fenómeno que se profundizó en el último tiempo y que afecta de forma directa el poder de compra de los hogares.
Según el economista, la transformación del mercado laboral es un factor central para entender la distancia entre los datos oficiales y la percepción social. «Lo que ha cambiado en el país ha sido que aumentó el margen de informalidad, el trabajo ilegal, ha caído el trabajo formal registrado. Y en ese espectro, que es más de un 60% del país -más de 6 de cada 10 trabajadores- la pérdida de poder adquisitivo no se mide y es mucho mayor a la que considera el INDEC«, afirmó.
En esa misma línea, Treber señaló que la inflación impacta de manera más severa sobre quienes no cuentan con mecanismos de actualización salarial. «Cuando uno compara el gran grueso de nuestro pueblo laburante que no está formalizado, que no tiene paritarias, que no tiene ajustes salariales, ahí se da cuenta que ese 30% de inflación es una daga, es un puñal, porque no se ajusta, los salarios no se ajustan», expresó, al referirse a la acumulación de aumentos a lo largo del año.
Otro de los puntos destacados por el economista fue el efecto que tuvo la apertura de importaciones en el comportamiento de los precios. De acuerdo con su análisis, la baja o el escaso incremento en productos manufacturados importados contribuyó a contener el índice general. No obstante, aclaró que esa tendencia no se replica en bienes esenciales para el consumo local ni en los servicios.
En particular, Treber puso el foco en los alimentos y en los gastos básicos de las familias. Señaló que la carne, uno de los productos de mayor peso en la dieta argentina, registró fuertes incrementos durante diciembre, mientras que los servicios acumularon subas muy por encima del promedio general. «Gran parte de los bienes manufacturados que han sufrido la apertura de importaciones han bajado en su precio o han tenido una inflación casi insignificante, entonces todo eso tira para abajo la inflación, pero la carne aumentó, ha aumentado entre un 10 y un 12%, depende del corte, en el último mes solamente. Los servicios, lo que todo nuestro pueblo consume y paga, aumentó más del 20% en el último trimestre», concluyó.
FARCO
Radio Gráfica


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