El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que podría ordenar el despliegue del Ejército y de la Guardia Nacional en el estado de Minnesota para reprimir las protestas contra su nueva fuerza antiinmigratoria, en un contexto marcado por crecientes denuncias de detenciones violentas realizadas por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE). La amenaza se produjo mientras se multiplican las manifestaciones en distintas ciudades del país y aumenta la tensión política entre la Casa Blanca y las autoridades estatales.
En los últimos días se registraron denuncias por operativos de ICE en calles, vehículos particulares y domicilios, con episodios que derivaron en heridos y una muerte. En ese escenario, Trump anunció su intención de recurrir a la Ley de Insurrección, una normativa excepcional que habilita al Gobierno federal a utilizar fuerzas militares para sofocar disturbios internos. El mandatario acusó a las autoridades de Minnesota de no actuar frente a las protestas y las calificó de “políticos corruptos”, al tiempo que defendió el accionar de la fuerza migratoria.
La respuesta del gobierno estatal no tardó en llegar. El gobernador de Minnesota, Tim Walz, pidió públicamente reducir el nivel de confrontación y llamó a evitar una escalada del conflicto. “Detengamos esta campaña de represalias. Esto no es lo que somos”, afirmó, y agregó: “Y un llamado a los habitantes de Minnesota: sé que esto da miedo. Podemos —debemos— alzar la voz con fuerza y urgencia, pero también de manera pacífica. No podemos avivar las llamas del caos. Eso es lo que él quiere”. Además, instó a la población a registrar con videos cualquier intervención de agentes de ICE con el objetivo de “establecer un registro de lo que está sucediendo exactamente”.
La advertencia presidencial fue difundida a través de Truth Social, donde Trump sostuvo: “Si los políticos corruptos de Minnesota no obedecen la ley ni impiden que los agitadores profesionales e insurrectos ataquen a los Patriotas de ICE, quienes solo intentan hacer su trabajo, instituiré la Ley de Insurrección, como muchos presidentes han hecho antes que yo, y pondré fin rápidamente a la farsa que está ocurriendo en ese otrora gran estado. ¡Gracias por su atención a este asunto!”. Con ese mensaje, el presidente dejó explícita la posibilidad de avanzar con una medida que no se aplica desde hace más de tres décadas y que, en ausencia de su implementación, impide a las fuerzas armadas realizar tareas policiales de vigilancia y detención de civiles.
El último antecedente de la utilización de la Ley de Insurrección se remonta a las protestas de Los Ángeles en 1992, una crisis que derivó en más de 60 muertos y miles de heridos. Analistas y autoridades locales advierten que su eventual aplicación en Minnesota podría profundizar el conflicto social y político, en un clima ya marcado por fuertes cuestionamientos a la política migratoria del Gobierno federal.
La amenaza de Trump se conoció pocas horas después de un nuevo episodio violento durante un operativo de ICE en Minneapolis, donde un agente disparó contra un hombre y lo hirió en una pierna durante un intento de arresto. Según el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, el uso del arma se produjo porque el individuo, a quien describieron como “extranjero ilegal”, se habría resistido y atacado al oficial. “Temiendo por su vida y seguridad mientras era emboscado por tres personas, el oficial disparó tiros defensivos”, argumentaron desde el organismo.
Tras conocerse el hecho, manifestantes se concentraron en el lugar para exigir la identificación del agente que efectuó el disparo. La protesta derivó en enfrentamientos cuando decenas de efectivos intentaron dispersar a los presentes con gases lacrimógenos, mientras algunos manifestantes respondieron con piedras y fuegos artificiales, en una nueva muestra del nivel de tensión que atraviesa la región.


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